Por Omar Altamar Santodomingo

El quedarse en casa, como lo decretó el Gobierno Nacional para frenar la propagación el Covid-19 en todo el territorio colombiano, no fue excusa para que la creatividad saliera a flote y mantuviera la esencia del vallenato, desde antes del 29 de abril y hasta el 2 de mayo, fecha en que estaba previsto concluir el Festival de la Leyenda Vallenata.

En este 2020, la versión 53 del tradicional Festival se abrió paso al mundo virtual, a las plataformas y a las redes sociales, en donde sus seguidores, mediante comunidades expertas en los sonidos de la caja, el acordeón y la guacharaca dejaron entrever sus añoranzas.

Ese sentimiento, que se mantiene vivo en la tierra de cantores, acordeoneros y poetas, silenció por unos días la vorágine informativa derivada del Covid-19. Sin embargo, los estragos del virus fueron nefastos para la economía, que según Rodolfo Molina, presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, mueve en la capital de Cesar, “en cinco días, lo que suman seis meses de impuestos en el municipio de Valledupar”.

El Festival ratificó que es una mega parranda, a prueba de cualquier plataforma y escenario virtual o real, que posee la magia de traducir los diferentes dialectos, acentos e idiomas; incluso, al sonido de los tres tradicionales instrumentos ejecutados magistralmente, mediante la kinésica y la proxémica, las cuales logran vincular a una multitud que expresa espontáneamente su complacencia repartiendo entre la multitud el contenido de muchas botellas de whisky tomadas en el mismo vaso.

Los códigos emocionales que unen a los parranderos vallenatos demostraron durante esta semana que su amor por el folclor representó una efectiva vacuna contra la infodemia generada al rededor del Covid-19.

La viralización que hicieron de la canción Ausencia Sentimental, cantada a siete voces, emocionó a un amplio sector de la población y desplazó durante esta semana los alcances de la pandemia.

La Plaza Alfonso López, el parque de la leyenda Vallenata y la Tarima Francisco El Hombre fueron desplazados por los Zoom, Teams y los Meets; que además, permitieron adicionar una motivación altruista: recaudar fondos para aliviar las dificultades económicas causadas por el Covid-19 en los músicos de la región.

Esta vez, los tragos se tomaron en vasos independientes, la comunicación volvió a ser verbal y el motivo de la parranda seguirá siendo el mismo: un pretexto para hacer nuevos amigo

Tomemos un receso para volver el próximo año a verificar que el mango está en la plaza igual, a encontrarnos todos en Hurtado y en la mítica plaza Alfonso López.