Por Omar Jesús Altamar Santodomingo

Quienes no habían comprendido el significado del término Youthquake, designado por el Diccionario de Oxford como el vocablo más importante del 2017, tuvieron la oportunidad de saberlo, en forma vivencial en las estrategias de marketing integral que Carlos Vives implementó en el reciente Festival de la Leyenda Vallenata.

Este término que aúna los conceptos juventud (youth) y terremoto (quake), se refiere al cambio cultural, político o social significativo surgido de las acciones o influencia de los jóvenes. Y esto fue lo que hizo Carlos Vives, junto con su equipo de trabajo, quienes además de utilizar el escenario ofrecido para ratificar su compromiso con la región y su gente, hicieron gala de todo un repertorio de canciones y de acciones divergentes enmarcadas dentro de las estrategias del marketing moderno dictadas por Philip Kotler, especialmente las de Marketing Lateral  y su gran ventaja, sustentando su propuesta de valor en el mercado actual, y creando un mercado nuevo con quienes no conocían o conocían sólo por referencia el alcance del folclor vallenato.

La evolución histórica del vallenato, enmarcada por críticas a las composiciones con fundamento comercial en reemplazo de aquellas odas costumbristas cantadas desde antes de la llegada del acordeón a nuestro suelo, sobrepasó las dimensiones con la designación de Carlos Vives como homenajeado en la edición 51 del Festival de la Leyenda Vallenata.

Según la Fundación esta controvertida decisión se tomó, “teniendo en cuenta que Carlos Alberto Vives Restrepo, con su accionar artístico ha dado la vuelta al mundo llevando los cantos vallenatos y resaltando los valores culturales, el folclor, las raíces indígenas, mitos y leyendas que le han dado la mayor identidad a las expresiones provincianas”.

Esta designación se constituyó en la luz verde para que Vives se atreviese a romper las reglas y protocolos establecidos por la Fundación y darle un carácter mítico a quienes han sido homenajeados en el pasado. También le permitió emular a Simon Sinek gurú de la inspiración empresarial inmortalizado con su frase “Nadie compra lo que haces sino por qué lo haces”: “Tengo muy claro que hay muchos cultores del vallenato que se merecerían esta distinción. Estar yo antes que ellos, me hace sentir un poco extraño. Pero ustedes saben que yo trabajo por la causa (…),

La primera acción de que habría cambios disruptivos durante su homenaje y establecer que las paradojas del marketing hacen parte de la estructura molecular del cerebro de los mercadólogos, la hizo al presentar la canción “El sombrero de Alejo” de la que es coautor junto con Carlos Huertas Jr. como estandarte para su homenaje,  ya que le permitía resaltar a Carlos Huertas Gómez, padre del coautor de la canción y compositor dos canciones símbolos de la región como “El Cantor de Fonseca” y  “Abrazo Guajiro”, esta última merecedora del premio a la canción inédita en 1973.

Vives demostró manejar a la perfección los conceptos de Marketing de contenido, Marketing Relacional, Marketing Experiencial; Marketing Sensorial y Brand Content Marketing, desde el momento en que se subió el telón del festival para presentar la Iliada Vallenata, momento para expresar su sentimiento por “la música que despertó la imaginación de un niño y cambió la vida de un hombre”, a mi juicio, la oportunidad de hacer realidad su verdadero sueño de contar una historia en la que estuvieran presentes los personajes que han escrito la trayectoria del vallenato, desde las parrandas en noches caliginosas del país vallenato hasta los encumbrados escenarios internacionales de los premios Grammy.

El profesionalismo y humildad de Vives quedó plasmada en la perfecta aplicación de una estrategia de marketing sensorial al decidir coronar al “Rey sin Corona” Lisandro Mesa durante el cierre del festival “Es unánime, Lisandro. Tengo que darte gracias por lo que has hecho por el vallenato”, expresó.

Finalmente, Carlos Vives dio una fehaciente demostración sobre cómo gestionar Marketing de Ciudad. Para Kotler, “las ciudades y empresas son las que deciden el desarrollo económico y social de un país su aporte”. Para el folclor y la cultura del Caribe, Vives dejó otra huella, similar a la que dejó Gabriel García Márquez al expresar que “Cien años de soledad es un vallenato de 350 páginas”, frase que además de evidenciar la magia compartida entre su premiada novela y el folclor de Colombia, sembró en el ADN de nuestra cultura una huella somática para la eternidad.