Por Omar Altamar Santodomingo

El primer día de la Convención Demócrata, que se realizó en Fildadelfía (USA), fue memorable gracias al discurso pronunciado por la primera dama, Michelle Obama. Ella encantó y convenció. Arrancó aplausos y lágrimas a los asistentes.

 

El propósito se logró: ungir a Hillary Clinton como la mejor opción presidencial para el país porque es “mujer, madre y se supone que sensible a las necesidades de los Estados Unidos” y de paso aplastar a Trump sin pronunciar su nombre. Y quien mejor para decirlo que la primera dama, una mujer que representa lo que el ciudadano común desea ver en su clase dirigente: sencilla, profesional, con carácter y excelente reputación.

Sin embargo, aquí nada es casual. Todo es producto de una estrategia de marketing político, muy bien pensada, en donde está en juego el futuro del país más poderoso del mundo.

Cada frase del emotivo discurso tuvo su propósito desde la de los “esclavos negros que construyeron la casa blanca” hasta la de “los asuntos que afronta un presidente no son de color blanco o negro ni pueden reducirse a 140 caracteres”.

Todo este efecto lo maquinó la escritora de discursos Sarah Hurwitz, una abogada de 38 años, graduada en Harvard, quien además trabajó durante varios años para Hillary Clinton y desde el 2008 entró a formar parte del equipo de los Obama. Sin lugar a dudas el conocimiento integral de las dos damas fue uno de los factores de éxito de este discurso que es tendencia mundial en las redes sociales junto con la tampoco improvisada felicitación de Barack Obama, a través de su cuenta de Twitter, que cinco horas después de publicado había alcanzado más de 100.000 retuits y más de 260.000 me gustas.

Saludo de Obama a Michell por Discurso democrata

Michelle Obama y Sarah Hurwitz han creado un estilo de discursos muy original, apuntando siempre a ganar el corazón con situaciones sencillas y cotidianas. La experta Myra Gutin, en The Washington Post, lo define como “una forma suave de hacer una sugerencia. Ella es crítica, no rehúye a los temas polémicos, pero siempre se acerca a ellos desde un punto de vista más personal, los lleva al terreno de los sentimientos y las experiencias personales para conectar mejor con su audiencia”.

El espacio de Filadelfia era clave desde todo punto de vista, la primera dama debía impactar hasta en su apariencia, además de la esencia. La apariencia también era el factor diferencial para los que se fijan hasta en las costuras de las prendas de vestir que luce el interlocutor. Michelle lució un sencillo y elegante vestido, en color royal blue, del diseñador  Christian Siriano. Según el portal web Tendencias.com “Sin apenas joyas, con un maquillaje muy discreto y el pelo suelto, liso y con raya al lado, Michelle parecía querer dejar todo el protagonismo a sus palabras, aunque el vestido se llevó una gran parte de él”.

De tal manera que podemos concluir que la suma de discurso emotivo+ vestido sencillo + mensaje validador de Obama fueron los elementos claves de esta estrategia magistral de marketing.

Accede desde aquí al discurso de Michelle Obama en español.

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