Businesswoman at work
La inteligencia emocional de un líder es clave para su desempeño.

Por Omar Altamar Santodomingo

Hablar de Gestión Organizacional Moderna es referirnos a una compleja red de relaciones interdependientes, manejadas por elementos capaces de mantener  una especie de red neuronal entre el desarrollo humano, tales como la globalización, el conocimiento, las comunicaciones, la economía, la política, el medio ambiente, y más recientemente, la responsabilidad social.Para lograr que todos estos elementos actúen sinérgicamente, requieren de la coordinación y sincronización que solamente les puede aportar un líder.

Hasta mediado de los años 90, definir a un líder significaba relacionarlo con algunos rasgos marcados como inteligencia, firmeza, visión. Recientemente se le vincula con algunas competencias como capacidad estratégica, orientación a la gente, comunicación. Mente global y otras cualidades esenciales como las destrezas técnicas  analítica y el coeficiente intelectual.

El psicólogo Daniel Goleman lideró  a un grupo de investigadores, que después de realizar un análisis en más de 200 grandes empresas, descubrió que  a pesar de que las cualidades asociadas tradicionalmente son necesarias, los líderes verdaderamente eficaces se diferencian por un alto grado de Inteligencia Emocional.

El concepto de inteligencia emocional fue presentado por Goleman, en 1995, en un libro con ese mismo nombre. Solo hasta 1998 aplicó este concepto a los negocios, motivado por la convicción de que los componentes principales de la inteligencia emocional: la autoconciencia, la autorregulación, la motivación, la empatía y las habilidades sociales tienen directa relación  con los resultados empresariales cuantificables.

La relación de la inteligencia emocional con el éxito en los negocios sigue teniendo como referente este estudio por la forma detallada como Goleman presenta cada uno de sus componentes, la forma de reconocerla en los líderes, la forma de aprenderla,  y tal vez,  el aspecto más importante, la relación con el desempeño de los individuos estudiados.

En mi opinión, el concepto sobre  la inteligencia emocional no puede generalizarse como condición sine qua non del liderazgo, pero algunos de sus componentes pueden complementar otras cualidades necesarias para guiar exitosamente a equipos de alto rendimiento a desarrollar comportamientos que permitan fortalecer  competencias fundamentales a nivel empresarial como la orientación a resultados, cooperación transversal, actuar  para el  cambio,  pensamiento estratégico y desarrollo de personas.

Si partimos de la premisa que la mayor inversión de tiempo dentro de la gestión organizacional la dedican los líderes al desarrollo del capital humano, la confianza se convierte en el ingrediente más importante de una relación interpersonal ya que facilita la comunicación bidireccional, alinear los objetivos de las personas con los de la organización y desarrollar las fortalezas del equipo a través del coaching y de la motivación.

La comunicación bidireccional le permite a un líder escuchar, alentar e involucrar a todos los elementos  utilizando  eficientemente   su conducta directiva y su apoyo  basado en el nivel de disposición del equipo; lo cual  constituye la Teoría de Liderazgo Situacional, que surge a partir del estudio de la conducta de los lideres en situaciones muy diversas, como ayuda a los directivos en el diagnóstico de cada situación característica [1]

Me permito identificarme con este modelo de liderazgo  por su enfoque en los seguidores logrando el éxito esperado cuando se selecciona el estilo adecuado, acorde con el nivel de la disponibilidad de los seguidores. El término disponibilidad,   se refiere a la medida en la cual la gente tiene la capacidad y la voluntad de concluir tareas determinadas.

 

[1] Hersey, Blanchard &Natemeyer, 1979; Hersey, Angelini & Carakushansky, 1982: Carrier, 2001